El otro día quedé con una amiga que me confesó estar harta de la vida, y harta de sus amigas, bueno más bien, harta de las tonterías que tienen sus amigas. Yo lógicamente le pedí explicaciones y tras un rato llegó a la conclusión que sus amigas tenían todas los mismos síntomas, estaban bajo el síndrome del Furor Vaginal.Esta extraña dolencia, puede afectar a cualquier persona, bien sea de género masculino o femenino, y su orientación sexual tampoco es definitoria, puede darse tanto en homosexuales como en heterosexuales. El síndrome consiste en tener que hablar necesariamente de sexo todo el tiempo, y no solo de sexo de forma más o menos aséptica, hablando de posibilidades y nuevas experiencias, si no también hablando de experiencias vividas en primera persona engalanadas con todo lujo de detalles. ‘ayer estuve con un rubio que hacía tal’ o ‘el finde pasado me la metió de tal forma y luego patatín’, etc… claro, que todo esto tiene un límite, que es que aburre a las cabras, sobre todo si todo un grupo se pone a hacerlo sin parar y delante de gente que no ha pillado desde hace mucho, ya que puede llevar a la crisis absoluta. Por lo tanto es completamente normal que mi amiga esté aburrida con sus amigas, porque no che tras noche no escucha más que una y otra vez la misma historia, y la tercera vez ya cansa, y no hay Dios que aguante.
Las mujeres heterosexuales son geniales, cambian brutalmente delante de hombres heterosexuales. Cuando en un grupo se encuentra presionado por la figura del hombre hetero ella se recata y no da detalles de su vida, cierto es que no acabo de promulgar un decreto ley con lo cual hay mil situaciones. Sin embargo cuando se ven rodeadas de sus ‘camaradas’ se ponen explícitas y no reparan en todo lujo de detalles. Suelen ser fieles a la realidad, o al menos a la realidad que ellas han vivido, lo que hace en ocasiones que uno se sorprenda mucho de lo que significa placer para cada uno, o de lo que se considera un rollo nocturno.
Los hombres heterosexuales la verdad es que son menos geniales en este sentido, ya que son por lo general simples (vuelvo a generalizar, así que machos del mundo no os revolucionéis). Ellos cuando hay grupo de mujeres con ellos, suelen ser explícitos y en ocasiones groseros a conciencia, mirando de reojo al grupo de chicas y hablando al ‘coleguita’, para poder admirar cual es la reacción producida en el grupo de hembras. Cuando están solos entonces sacan los trajes de gala, que por lo general son sábanas blancas y grilletes con cadenas para los pies, el fantasmeo saca su mejor cara y empiezan a contar las películas porno que han visto pero llevadas a experiencias reales.
Los hombres homosexuales son muy parecidos a hombres heterosexuales, pero con alguna diferencia. Cuando llegan a un grupo de mujeres y hablan de sexo se centran y recomendar las mayores burradas como si fuese Dr.Amor del sexo extremo. Y cuando hay un grupo de amigos homosexuales entonces las brutalidades pasan a formar parte del único tema, empieza la escalada para ver quien llega más alto, quien se ha tragado la polla más gorda, quien se ha tirado a más tíos en menos tiempo, y quien se ha follado a más heterosexuales y dentro de estos cuántos estaban casados. Todas estas cifras recomiendo dividirlas entre dos y si el resultado es 0.5 lo multiplicamos por 0.
Las mujeres lesbianas, son un mundo aparte totalmente, es difícil llegar a una conclusión común, ya que he visto casi de todo, sin embargo son bastante parecidas a las mujeres cuando hay tíos delante, y muy parecidas a los gays cuando son un grupo de lesbianas.
Besitos que os cuento de forma explícita








