miércoles, 9 de julio de 2008

Orgullo con orgullo

Un año más la manifestación estatal de la celebración de Orgullo LGTB se celebró, y se volvió a celebrar en Madrid y como no, allí estuve yo. Bueno, no solo estaba yo, había un montón de personas y personajes, de un lado para otro, y con una constante común, todo el mundo sonreía, aún cuando el calor era infernal, aun cuando los sobeteos con la gente que abarrotaban las calles hacían que se te saliese la camisa del pantalón, aún cuando intentabas hablar con alguien pero la música te lo impedía, todo el mundo sonreía.

Es muy importante resaltar y destacar esto de las fiestas del orgullo. Son fiestas donde no hay peleas, no hay insultos, la policía solo interviene en el caso de los meones de las aceras y de los borrachines que se pasan de brindis por nuestro orgullo. Son unas fiestas pacíficas como no podría ser de otro modo, sería absurdo que unas fiestas que lo que quieren es pacificar un mundo donde heterosexuales, homosexuales, transexuales y bisexuales vivan en paz y tranquilidad, donde unos respeten a otros y los acepten como son, donde todos puedan vivir sin necesidad de temer por los actos que realizan. Me refiero a un mundo donde no exista la homofobia, y donde la orientación sexo y al no sea una excusa para discriminar a nadie.

Este año el lema ha sido “Por la visibilidad lésbica”, es un tema muy interesante que espero poder tener todo un artículo para desarrollarlo, quizá y muy posiblemente pronto (eso sí, con el ritmo que llevo pronto puede significar…. Unos meses jajaja). Pero a modo de introducción tengo que decir que es algo de lo que me quejo mucho desde hace tiempo, a las anteriores manifestaciones del orgullo solo eran dos carrozas las que se llenaban de lesbianas, que eran la de ‘Fulanita de tal’ y otra que ahora no me acuerdo del nombre, de las 46 carrozas que salieron el pasado año para el Europride. Este año han salido creo que 25 de las cuales solo la del Fulanita era de lesbianas, sin embargo carrozas como la del PSOE solo permitió la entrada a mujeres, de forma que en el autobús solo podrían ir ellas. En otras carrozas pasó algo similiar. El hecho es que hay que fomentar la visibilidad de ellas, ya que con el disimulo de años y años de ser amigas, no salen a la calle para vivir libres y decir que no son amigas, son esposas o novias.

Otro hecho que este año me ha llamado mucho la atención ha sido la gran cantidad de grupos de chicos y chicas jóvenes (17-19 años), heterosexuales, que asistieron a las fiestas. Los típicos grupos de niñatos poligoneros, con la gorra de peineta y aspecto de ser el más malo de su manzana, ellos estaban allí. Esto me animó mucho, ya que son esta generación que tocará despegar en la igualdad, esta es la generación que tiene que crecer en la normalidad absoluta, y la que tiene que entender que la diferencia entre un heterosexual y un homosexual es tanta como la que tú mismo quieres poner. De este modo, la homotransfobia se irá reduciendo hasta quedarse en un porcentaje básicamente testimonial, sobre todo es importante librar de la discriminación a los adolescentes en pleno desarrollo afectivo-sexual. En los colegios cuando un alumno homosexual percibe el rechazo social hacia su condición sexual provoca que se reprima sus sentimientos y caiga en dudas, en tabúes y en miedos que no le permitirán ser todo lo feliz que debiera ser un adolescente. Coartar los sentimientos de en una época tan dura como la adolescencia acarrea importantes trastornos posteriores difíciles de superar. De este punto vienen y es fácil encontrar, tantas lesbianas casadas y con hijos que no quieren saber que son lesbianas, y tantos hombres que tras su labor de padre y marido escapan a los cuartos oscuros y las zonas de cruissing para dejar volar sus deseos sexuales con otros hombres.

Por último quiero agradecer a Socayo un genial fotógrafo y también amigo blogger, que se pasó por la fiesta y me ha cedido un par de fotillos para poderlas publicar para todos.

Un beso muy orgulloso, otra vez.